Uno de los grandes desafíos de la astronomía radica en que absolutamente todo está extremadamente lejos. Esto implica que resulte difícil de ver señales de vida en otros planetas, y que generalmente suelen ser pequeñísimos puntos de luz, incluso con los telescopios de los que disponemos actualmente.

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Concepción artística de un sistema planetario orbitando Gliese 581.( ESO/L. Calçada).



Existen señales en la atmósfera de la Tierra de que hay vida en su superficie, por ejemplo, el metano procedente de los microbios, y los científicos ya cuentan con años de investigación en relación con las ideas para encontrar biomarcadores en otros planetas. Un nuevo modelo está centrado en un planeta teórico del tamaño de la Tierra que orbite a una estrella enana roja, donde se cree que serían más fáciles de encontrar los biomarcadores, puesto que estas estrellas son más pequeñas y más tenues que nuestro Sol.

Lee Grenfell del Instituto de Ciencias Planetarias del German Aerospace Center (DLR), ha manifestado que, “hemos desarrollado modelos informáticos de exoplanetas que simulan las abundancias de diferentes biomarcadores y la forma en que afectan a la luz que se filtra a través de la atmósfera de un planeta”.

El trabajo preliminar para encontrar productos químicos en la atmósfera de un planeta ya se ha realizado (observando cómo afectan a la luz que pasa a través de los mismos), en particular en los grandes exoplanetas que se encuentran cerca de su estrella (denominados a veces como “Júpiter calientes”). Se podrían encontrar señales de vida mediante un proceso similar, pero sería mucho menos perceptible.

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Impresión artística de una estrella enana roja (cortesía de la NASA).



El equipo de investigación construyó un modelo de un planeta similar a la Tierra, con diferentes órbitas y distancias a una estrella enana roja. Su trabajo muestra un efecto como de “Ricitos de oro” (o un estado “muy parecido”) al encontrar ozono cuando la radiación ultravioleta incide sobre el medio en un determinado rango. Si la radiación ultravioleta (UV) es demasiado alta, calienta la atmósfera a nivel medio y elimina la señal biomarcadora, y si es demasiado baja resulta muy difícil de localizar la señal.

Grenfell añadió, “Hemos encontrado que las variaciones en las emisiones UV de estrellas enanas rojas tienen un impacto potencialmente grande en las biofirmas, en las simulaciones de exoplanetas similares a la Tierra. Nuestro trabajo pone de manifiesto la necesidad de realizar futuras tareas para caracterizar las emisiones UV de éste tipo de estrellas” y añadió que los investigadores tienen una gran cantidad de limitaciones. Desconocemos como podría ser la vida extraterrestre y tampoco sabemos si los planetas cercanos a las estrellas enanas rojas constituyen un lugar adecuado para buscarla, e incluso si nos encontráramos con una señal que se pareciese a la vida podría haber sido generada por cualquier otro proceso. Aun así, el equipo de Grenfell espera que el modelo constituya una buena base sobre la que seguir preguntándonos: ¿Hay realmente vida ahí fuera?

La investigación realizada ha sido presentada a la publicación Planetary and Space Science.

Fuente: Universe Today