Al ser nuestro vecino espacial una cápsula de tiempo de la evolución planetaria y el único mundo exterior a la Tierra en la que los humanos han puesto el pie, la Luna constituye actualmente el lugar indiscutible para futuras exploraciones por la especie humana. La investigación que se puede realizar en la Luna, al igual como la que se derive de ella, será de un incalculable valor para la Ciencia. Pero las únicas veces que los seres humanos han visitado la Luna fueron paseos rápidos por su polvorienta superficie que tan solo duraron dos o tres días antes de emprender el retorno. Pero la exposición a largo plazo al medio ambiente lunar no ha sido estudiado en profundidad, y es muy probable que, además de los peligros inherentes a vivir y trabajar en el espacio, la Luna en sí, pueda ser nociva para los seres humanos.Kyrie Irving Shoes

Charlie Duke

Charlie Duke, astronauta del Apolo 16 con su traje cubierto de polvo en el Lunar Roving Vehicle.



Un equipo internacional de investigadores ha tratado de cuantificar los peligros potenciales de la Luna para la salud, o al menos del regolito que integra su polvo. En un artículo titulado "Toxicity of Lunar Dust", D Linnarsson y sus colaboradores exponen los riesgos que representa para la salud el fino e impalpable polvo que asedió a los astronautas del Apolo tanto dentro como fuera de sus trajes espaciales, y están investigando detalladamente de la mejor manera que pueden, sin encontrarse físicamente en la Luna pero con la posibilidad de disponer de muestras originales.

Gene Cernan

Un polvoriento Gene Cernan en un extremo del Módulo Lunar del Apolo 17



Su equipo de investigación integrado por fisiólogos, farmacólogos, radiólogos y toxicólogos procedentes de cinco países investigaron algunos de los siguientes riesgos potenciales para la salud del polvo lunar:

Inhalación:

A lo sumo, los efectos más nocivos del polvo lunar podrían provenir de la inhalación de sus partículas. Incluso llevando los exploradores equipos de protección, el polvo que se adhiere a su traje puede fácilmente regresar con ellos a su lugar de residencia o áreas de trabajo, según descubrieron rápidamente los astronautas del Apolo Una vez que ha ingresado en los pulmones, el superfino y afilado polvo lunar podría ocasionar varios problemas de salud que afectaría al sistema respiratorio y cardiovascular, ocasionando desde inflamaciones en el tracto respiratorio o incrementar los riesgos de padecer diversos tipos de cáncer. Al igual que los contaminantes que encontramos en la Tierra tales como el amianto o las cenizas volcánicas, las partículas de polvo lunar son lo suficientemente pequeñas para penetrar profundamente en los tejidos pulmonares, e incluso aún puede ser más peligrosa la exposición a largo plazo a la radiación protónica y ultravioleta. Además, la investigación insinúa que un ambiente de microgravedad sólo puede servir para facilitar el transporte de partículas de polvo a través de los pulmones.

Lesiones en la piel:

Se ha observado que el regolito lunar es muy punzante, debido principalmente a que no experimentado el mismo tipo de procesos de erosión que el polvo de la Tierra. Las partículas del suelo lunar pueden a veces, estar cubiertas de una superficie vidriosa como resultado de la vaporización de las rocas por impactos de meteoritos. Incluso las partículas más finas de polvo (las cuales constituyen aproximadamente el 20 % de las muestras recogidas del polvo lunar) son más bien afiladas y como tales, pueden ocasionar irritaciones en la piel en caso de estar expuesta al mismo. El equipo de investigación ha mostrado particular interés en el daño abrasivo que ocasiona a las regiones de la piel más exteriores, en zonas de "prominencia anatómica", como dedos, nudillos, codos, rodillas, etc.

"El polvo era tan abrasivo que realmente erosionó tres capas del tejido similar al Kevlar de las botas de Jack Schmitt”, ha manifestado el profesor Larry Taylor, Director del Instituto de Geociencias Planetarias de la Universidad de Tennessee.

Lesiones Oculares:

No hace falta decirlo, si las partículas pueden ocasionar lesiones por abrasión en la piel humana, también constituye una seria preocupación los daños oculares. Tanto si el polvo lunar arrastrado por el aire penetra en el ojo (mucho más preocupante en condiciones de microgravedad) o mediante el contacto directo con los dedos o cualquier objeto recubierto de polvo, el resultado es el mismo: peligro por abrasión. Tener arañada la córnea no resulta divertido, pero trabajando en la Luna podría convertirse en una seria emergencia.

Aún cuando la investigación realizada en el informe utilizó datos sobre contaminantes arrastrados por el aire que se conocen que existen en la Tierra y una simulación de partículas de polvo lunar, el polvo lunar real resulta más difícil de ensayar. Las muestras traídas por la misión Apolo no han sido mantenidas en lo más parecido a un ambiente lunar (han sido separadas de la exposición a la radiación y no han sido conservadas en vacío, por ejemplo) y en consecuencia, no pueden presentar las mismas propiedades que el polvo real que encontraríamos en la Luna.

Los investigadores concluyen que los únicos estudios realizados in situ podrán llenar las lagunas de nuestro conocimiento acerca de la toxicidad del polvo lunar. No obstante, la investigación realizada constituye un paso adelante en la dirección correcta, ya que pretende garantizar un entorno seguro para futuros exploradores de la Luna, nuestro familiar y aún extraño satélite natural.

Pueden acceder al artículo en su totalidad aquí.

"Los astronautas del Apolo informaron de los efectos indeseables que afectaban a la piel, ojos y vías respiratorias que podrían estar relacionados con la exposición al polvo que se había adherido a sus trajes espaciales durante sus actividades extravehiculares, y que fue posteriormente transportado a su nave espacial".

- Dag Linnarsson, autor principal del estudio "Toxicity of Lunar Dust".

Fuente: Universe Today