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Se dice que el agua ha esculpido muchos de los rasgos marcianos.

Científicos de la Universidad de California realizaron un informe en junio de 2007 “confirmando” la teoría de un océano marciano al haber encontrado “costas” que se extienden por miles de kilómetros alrededor de un gran lago que existió hace poco más de tres mil millones de años. Especularon que estos “océanos líquidos” habían desaparecido hace dos mil millones de años.balerínky

Tharsis

El “canal de la inundación” Olimpia Fossae, en la región marciana de Tharsis. Imagen NASA/JPL/Universidad de Arizona.



Los científicos planetarios han establecido una correlación entre cañones profundos, “sinuosidades” y otras estructuras marcianas con inundaciones de agua fluyendo por su superficie, erosionándolo de la misma forma con que lo hace aquí en la Tierra. La teoría que apoya los océanos de agua en Marte hace millones de años parece contradecir las pruebas mineralógicas tales como los depósitos que podrían haber sido destruidos por el agua. La hipótesis del agua discurriendo por el suelo marciano, continúa no obstante, dirigiendo las teorías de consenso.

Según un reciente comunicado de prensa algunos investigadores están empezando a apartarse del agua como elemento activo en la formación de canales tal como el mostrado en el encabezamiento del presente artículo. Por el contrario, se cree que fueron flujos de lava los que desempeñaron un papel más significativo de lo considerado con anterioridad.

David Leverington de la Universidad Tecnológica de Texas manifestó: “Este estudio destaca la fortaleza y la debilidad de las dos teorías que propugnan el como se formaron estos canales, mediante vulcanismo o por acción del agua. Muchos científicos son conscientes de los problemas existentes con la interpretación hídrica de estos canales. Reconocen que si estos sistemas se formaron mediante enormes flujos de agua fluyendo bajo la superficie, tendría que ser extremadamente alta la permeabilidad del suelo, de hasta un millón o más de veces superior a lo que podríamos esperar de la corteza de la Tierra, solo para permitir que afloraran a la superficie grandes cantidades de agua”.

La opinión dominante es que Marte debió estar cubierto por una capa de hielo. Se ha medido la temperatura del suelo que ha resultado ser de unos -50 ºC, tan fría que el dióxido de carbono se encontraría en estado sólido. De haber existido agua, debió de estar acumulada en bloque sólidos o en cámaras subterráneas, puesto que la tenue atmósfera habría dado lugar a que se sublimara el hielo de agua a vapor.

Se enviaron varias misiones a Marte para confirmar la hipótesis del agua. Se detectaron nubes y niebla a baja altura, y la sonda Phoenix tuvo el honor de detectar la presencia de agua inmediatamente por debajo de la superficie, aunque no ha habido con posterioridad ningún resultado que lo confirmara.

A pesar de lo que se denominó “evidencia visual” los instrumentos empleados para detectar la presencia de agua arrojaron valores negativos. El suelo que rodeaba a la sonda espacial Phoenix no era conductor, lo que evidenciaba la ausencia de agua. La Phoenix murió por congelación al quedar enterrada por casi 3 metros de dióxido de carbono sólido durante el invierno marciano, por lo que probablemente la prueba visual se trataría de hielo seco (CO2) en vez de hielo de agua.

La aerografía marciana da fe de de acontecimientos violentos en el pasado del planeta rojo. Muchas de las imágenes tomadas por la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) evidencian que Marte fue alguna vez escenario de violentas descargas de plasma entre otros acontecimientos, desgarrando la superficie septentrional del planeta hasta profundidades de seis kilómetros por debajo del nivel medio del planeta.

Cráteres calcinados y montañas de polvo quemado nos llevan a la conclusión de que rayos miles o millones de veces más intensos que los que conocemos actualmente modelaron la superficie de Marte. La existencia de estas formaciones constituyen la confirmación de la hipótesis de un Universo Eléctrico. El Valle Marineris, el Olympus Mons, los montículos de las terrazas de Arabia Terra, así como los polos de Marte demuestran el apoyo más firme a la teoría de las descargas eléctricas.

Es posible que haya depósitos de hielo en Marte formados durante los acontecimientos catastróficos que alteraron su superficie. Las descargas de plasma citados con anterioridad han dejado arroyos sinuosos, cráteres aplanados “huellas de surcos” en cañones, hondonadas que se entrecruzan y gigantescas altiplanicies con figuras de Lichtenberg (*).

Rayos con potencia suficiente pueden comprimir la materia en el haz de descarga y acelerarla junto con la carga negativa generando un chorro. Si este chorro contiene vapor de agua, agua líquida o incluso hielo, se podrían formar en su interior corrientes de Birkeland (**) debido al efecto de pinzamiento por confinamiento.

Si este fenómeno se ampliara a dimensiones planetarias, el aumento de las descargas eléctricas podría haber arrojado grandes cantidades de partículas de hielo en la superficie que se habrían reunido en aglomeraciones de escombros helados y las cámaras MRO las habría detectado.

El hecho de que los aerologistas estén pensando en la lava en vez del agua constituye un paso hacia la comprensión de la dramática evolución de Marte. ¿Si lo que encontramos en Marte tuvo lugar en presencia de rayos planetarios y no como consecuencia de la acción del agua o del hielo discurriendo por su superficie, debería hacernos reconsiderar nuestras ideas acerca de observaciones similares presentes aquí en la Tierra?

Fuente: Thunderbolts, por Stephen Smith.

(*) Figuras de Lichtenberg
(**) Corriente de Birkeland

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