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El océano más profundo de la Tierra se encuentra en las Fosas Marianas del Océano Pacífico, con una profundidad de 10,9 km que resultan impresionantemente rebasados por los océanos de Europa, la luna de Júpiter, que en algunos lugares presenta 100 km de profundidad. Aunque Europa se encuentra cubierta por una gruesa capa de hielo llena de cicatrices, las mediciones realizadas por la sonda espacial Galileo de la NASA junto con otras sondas, sugieren fuertemente que existe un océano líquido por debajo de su superficie. Los investigadores creen que su interior se calienta por las fuerzas de marea ejercidas sobre él por Júpiter y varias otras grandes lunas, así como por el calor desarrollado por la radiactividad.Ανδρικά Nike

Europa

Imagen: NASA / JPL / University of Arizona



La mayoría de los científicos creen que los mares que existen bajo la superficie de Europa se encuentran encerrados bajo decenas de kilómetros de hielo. El calor presente en su núcleo se propaga mediante convección a través de las masas de hielo que lo arrastran hacia el espacio exterior donde se disipan para volver a congelarse. Pero Europa no solo podría tener vida sino fomentarla, según la investigación realizada por el profesor de Ciencias Planetarias Richard Greenberg de la Universidad de Arizona y miembro del equipo de Captación de Imágenes de la sonda espacial Galileo de la NASA que orbita Júpiter.

Europa, con un tamaño similar a nuestra Luna, ha sido fotografiada por la sonda Galileo, cuya superficie, una costra de agua congelada que anteriormente se pensaba que podría tener decenas de kilómetros de espesor, y se negaba la existencia de océanos bajo la misma. La combinación de los procesos de marea y superficies expuestas periódicamente a aguas calientes, podría ser suficiente no solo para albergar vida sino también para fomentar su evolución.

Al ser Júpiter el planeta más grande del Sistema Solar, sus fuerzas de marea sobre Europa crearían el suficiente calor para mantener agua en estado líquido en ella, más de la necesaria para mantener vida. Las fuerzas de marea también jugarían un papel importante para el sostenimiento de la vida. Las mareas oceánicas de Europa son mucho mayores que en la Tierra, con alturas que alcanzarían los 500 metros. Incluso dan forma a la luna que se expande a lo largo del ecuador debido a la atracción que ejerce Júpiter sobre las aguas existentes debajo de la superficie helada.

La mezcla de sustancias necesarias para mantener la vida también está impulsada por las mareas. Los medios ambientes estables también son necesarios para que florezca la vida. Debido a que Europa orbita a Júpiter de forma sincrónica con su rotación, mantiene la misma cara dirigida hacia el gigante gaseoso durante miles de años. El océano, al interactuar con la superficie, según Greenberg, “permite la posibilidad de la existencia de una vía que se extienda desde debajo de la superficie hasta justo por encima de la corteza”.

“Es la verdadera clave para la vida en Europa”, añadió Greenberg, “constituye la permeabilidad de la corteza de hielo”. Existe una fuerte evidencia de que el océano de debajo de la capa de hielo está conectado con la superficie a través de grietas que se fusionan en distintos momentos y lugares. Como consecuencia, cuando se produce una, el agua líquida del océano de esparce por la superficie de la capa helada donde tiene acceso a oxidantes, compuestos orgánicos y luz para la fotosíntesis. La configuración física proporciona una gran variedad de nichos potencialmente habitables y evolutivos. Si realmente hay vida allí, no necesariamente estaría restringida a los microorganismos”.

Las mareas han creado los dos tipos de rasgos superficiales que se aprecian en Europa: grietas/crestas y regiones caóticas, manifestó Greenberg. Se cree que las crestas se han ido construyendo durante miles de años mediante la filtración de agua por los bordes de las grietas y vuelta a congelar hasta constituir bordes cada vez más altos que generan otra nueva cresta. Se cree que las regiones caóticas son evidencias de las fusiones a través de la exposición a los océanos.

El calor generado por las mareas mediante fricción interna, podría ser suficiente para fundir el hielo, que junto con los volcanes submarinos proporcionarían a los organismos una combinación de factores para un entorno estable pero cambiante, exactamente el necesario que alentaría la evolución.

La NASA y la Agencia Espacial Europea están trabajando en una misión conjunta para poner en marcha en el 2020, que estudiaría Júpiter, Europa y Ganímedes. Un objetivo principal sería determinar el espesor de la corteza de hielo de Europa que tendría importantes implicaciones para el mantenimiento potencial de vida.

Fuente: The Daily Galaxy

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