Con su eje de rotación bastante inclinado, convierten a Urano en un cuerpo raro en nuestro Sistema Solar. La opinión general es que Urano fue golpeado lateralmente por un gran impacto, pero nuevas investigaciones presentadas en la Reunión Conjunta EPSC-DPS celebrada en Nantes reescriben las teorías acerca de cómo pudo Urano llegar a estar tan inclinado y también resuelve un misterio reciente sobre la posición y órbitas de sus lunas. Mediante la simulación de formaciones planetarias y colisiones, parece que al comienzo de la vida de Urano experimentó una sucesión de pequeños golpes en lugar de uno demoledor. Esta investigación contiene importantes implicaciones en nuestras teorías sobre la formación de planetas gigantes.Mens Flynit Trainers

Urano

Las imágenes de Urano en el infrarrojo cercano ponen de relieve un sistema de anillos apenas perceptible, destacando su grado de inclinación. (Lawrence Sromovsky, Universidad de Wisconsin-Madison, y el Observatorio Keck).


Urano está fuera de lo normal ya que su eje de rotación está inclinado 98 grados respecto a su plano orbital alrededor del Sol. Esto es mucho más pronunciado que el de otros planetas, como Júpiter (3 grados), la Tierra (23 grados) o Saturno y Neptuno (29 grados). Realmente Urano gira de costado.

La teoría generalmente aceptada es la de que en el pasado, un cuerpo varias veces más masivo que la Tierra colisionó con Urano golpeándolo de costado. Sin embargo, existe un fallo importante respecto a este concepto: Las lunas de Urano han permanecido orbitando en sus ángulos originales, pero también inclinadas casi 98 grados.

Este viejo misterio ha sido resuelto por un equipo internacional de científicos dirigidos por Alessandro Morbidelli (Observatorio de la Cote d'Azur en Niza, Francia), que presenta su grupo de investigación en la Reunión Conjunta EPSC-DPS de Nantes, Francia.

Morbidelli y su equipo utilizaron simulaciones para reproducir distintos escenarios de impacto con el fin de determinar la causa más probable de la inclinación de Urano. Ellos descubrieron que si Urano hubiese sido golpeado cuando aún se encontraba rodeado de un disco protoplanetario (la materia a partir de la cual se forman las lunas), entonces el disco habría cambiado su forma a la toroidal, alrededor del nuevo y enormemente inclinado plano ecuatorial.

Las colisiones dentro del disco podrían haber aplanado el toro que posteriormente podría haber formado las lunas en las posiciones que las observamos actualmente.

Sin embargo, la simulación arrojó un resultado inesperado: en el contexto anterior, las lunas giraban en sentido retrógrado, es decir, que orbitaban en dirección contraria a las agujas del reloj. El grupo de Morbidelli afinó sus parámetros con la finalidad de explicar esto. El descubrimiento más importante fue el de que Urano no se inclinó de una sola vez, como se suele pensar, sino que fue golpeado al menos con dos colisiones menores, existiendo entonces una probabilidad mucho mayor de ver sus lunas orbitando en la dirección en la que las observamos actualmente.

Estas investigaciones están en desacuerdo con las teorías actuales acerca de cómo se formaron los planetas, las cuales pueden necesitar un retoque. Morbidelli es más explícito: “La teoría estándar de formación de planetas da por hecho que Urano, Neptuno y los núcleos de Júpiter y Saturno se formaron únicamente por acreción de cuerpos pequeños en el disco protoplanetario sin experimentar colisiones gigantes. El hecho de que Urano fuese golpeado al menos dos veces, sugiere que los impactos importantes eran típicos en la formación de planetas gigantes. Por tanto, la teoría estándar tiene que ser revisada”.

Fuente: Science Daily. El artículo anterior ha sido reproducido (con las adaptaciones de redacción realizadas por personal de Sciencedaily) a partir de la información proporcionada por Europlanet Media Centre, a través de AlphaGalileo.