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Mensajes - Telescopio

#6361
Cita de: mintaka en  8-Oct-08, 20:42
No os fiéis, es el telescopio con el que han premiado a Telescopio  :lol:. Un poco de photoshop y  ha envejecido la foto  :lol:. Tiene mosqueados a toda la comunidad porque quiere tirar el tabique de casa para sacar el "aparato"  :lol:

Ya lo has recogido ¿no?

Saludos :D

Sí, ya lo he recogido y lo he montado con la inestimable colaboración de mi hijo Daniel, que al final cayó agotado y de los nervios (tres añitos, el pobre). Hoy lo probaré más a fondo y ya os pasaré una review ilustrada del montaje y las primeras impresiones.

Saludos
#6362
Mirad esta vieja foto (1880):



Más que un telescopio, parece una batería de defensa de costa...  :jaja:

Saludos
#6363
Está visto que los fabricantes de telescopios ya piensan en todo. Véase sino la serie Skyliner FlexTube de SkyWatcher:



Vamos, que el que puedes meter un 8" o 10" en el armario...  :plas:

El fabricante Obssesion también presenta un modelo la mar de apañado:



Claro que el no va más de la compacticidad dobsoniana se alcanza con este modelo, fruto de os desvelos de un aficionado:









Impresionante, ¿no?

#6364
Lo recogeré en unos días, a finales de la semana.

Saludos
#6365
De todas formas, aunque los dobsons no están pensados para astrofotografía, algunas cosas sí pueden hacerse con webcams y otras cámaras CCD:





Un interesante artículo sobre astrofotografía con Dobsons en:

http://www.iceinspace.com.au/index.php?id=63,201,0,0,1,0

Saludos
#6366
Hola.

Si lo que buscas es un telescopio bueno y (relativamente) portátil para astrofotografía, creo que deberías ir pensando en un refractor corto de 80 mm de cierta calidad:



Este tubo Orion 80 a f/6.2 sale (ojo, sólo el tubo) por 559 euros. Los hay más baratos, claro, que andan por debajo de los 400 euros, pero a lo mejor carecen de Crayford, rotador de campo, objetivo doblete multitratado espaciado por aire, etc.

En cuanto a la montura, lo mejor para astrofotografía es una ecuatorial. Si a este tubo le metes una SkyView-CG-5 computerizada, te pondrás en un presupuesto de más de 1.000 euros... :cry:

También puedes optar por soluciones bastante más baratas, como un mak Celestron C5 o un Sky Watcher de 127 mm, pero la longitud focal de estos maksutov-cassegrain los hace más adecuados para astrofotografía planetaria que para espacio profundo.

Como verás, la cosa no es fácil.

Saludos
#6367
Bueno, aunque los relatos ganadores serán publicados en las webs de AstroMAD y de AstroHenares, aquí tenéis el mío:

EL CERRO

Autor: Telescopio

LA RESPUESTA DEL VIEJO LUGAREÑO me llegó a través de la ventanilla, mezclada con saliva y con el fétido efluvio de su maltrecha y sucia dentadura. Pero por lo menos me aclaró la ruta a seguir, así que, tras darle las gracias, pisé el acelerador y me alejé del anciano y de sus podredumbres bucales tratando de que no se me notara demasiado la prisa.

Tal y como el hombre me había dicho, no tardé en llegar al desvío junto al aserradero, donde giré a la derecha y me interné por un camino rural, aceptablemente asfaltado, que moría algo más allá de un viejo puente que salvaba las aguas del río. Enseguida enfilé una pista forestal que, serpenteando a través de un bosque frondoso, subía hasta el Cerro de las Ánimas, un elevado altozano desde el que, según me habían contado en el pueblo, se dominaba buena parte de la comarca, pero cuyo difícil acceso lo convertía en un lugar muy poco visitado. Justo lo que yo quería.

Oficialmente había elegido aquel remoto rincón la geografía peninsular para disfrutar de unos días de merecido descanso observando el firmamento en un cielo sin apenas contaminación lumínica, pero la triste verdad era que esa escapada rural era lo más que mi frágil economía me permitía, acosado como estaba por los recibos del alquiler y los del crédito con el que había financiado el nuevo telescopio y el resto del equipo. De la paga extra de verano y de la nómina de julio apenas quedaba ya el recuerdo, así que cuando descubrí unas semanas atrás el lugar en un foro de Internet, no lo dudé un instante: reservé una habitación en el único hostal de la localidad, cargué los trastos en el coche y me puse en camino. Un par de horas de autovía y treinta minutos de carretera comarcal me dejaron en la plaza mayor de uno de esos pequeños pueblos con encanto tan del gusto de los pijos urbanitas. El pueblo era acogedor, la gastronomía más que aceptable para lo que cobraban y los alrededores invitaban a tranquilos paseos campestres bajo la sombra de tilos, hayas y castaños, acompañado por los alegres trinos de alondras, ruiseñores y jilgueros, o los más recios graznidos de urracas y cuervos.

Pero no había ido hasta allí para practicar el senderismo sino la astronomía, así que en la tarde del segundo día, tras una minuciosa revisión del equipo y del parte meteorológico, me puse en marcha con la firme intención de pasar toda la noche disfrutando de mi afición favorita. Fue a la salida del pueblo cuando descubrí que mi GPS no daba indicación alguna respecto del Cerro de las Ánimas, así que tuve que cambiar la tecnología punta por la vieja máxima de "preguntando se llega a Roma".

Llegué a la cima del monte con el tiempo justo para confirmar que, en efecto, el lugar ofrecía una panorámica sensacional de aquellas tierras. Hacia el poniente, las aguas de un gran pantano centelleaban en tonos dorados bajo el sol moribundo mientras las sombras comenzaban a enseñorearse de los bosques que circundaban el cerro. Al poco el día se apagó tras el horizonte y a mi espalda, por encima de las ruinas de un viejo torreón medieval, empezaron a asomarse las primeras estrellas de la constelación de Acuario.

Calculé que tenía el tiempo justo para montar el equipo y cenar algo. En efecto, para cuando terminé de poner en estación el cassegrain, de instalar la réflex sobre el telescopio y de dejar lista la webcam y el miniportátil, miles de estrellas ya parpadeaban en una noche azabache sin luna. Sobre mi cabeza, en el cenit, Vega reinaba espléndida en los cielos, con Altair y Deneb rindiéndole pleitesía a la cabeza del majestuoso cortejo de la Vía Láctea. Hacia el sureste, Júpiter brillaba con fuerza pocos grados por encima del poniente en la invisible compañía de Urano. Un vistazo rápido me confirmó la buena disposición del gigante gaseoso, pero debería esperar un par de horas antes de inmortalizarlo con mi cámara. Antes había otros objetivos en la lista.

Un bocadillo y una taza de café caliente me ayudaron a entonarme para alcanzar las primeras dianas de la velada: M13, M27, M56, M57..., realmente era una delicia observar en aquel cielo, así que enseguida me puse a realizar las primeras tomas de esos objetos. Y fue precisamente mientras enfocaba en completo silencio la nebulosa Dumbell cuando lo escuché.

La primera vez creí que se trataba del siseo del aire entre las ruinas del torreón, aunque casi de inmediato me di cuenta de que esa no podía ser la explicación, pues no había la más mínima brisa. "Será algún bichejo", pensé, encogiéndome de hombros y centrando de nuevo la atención en el ocular. Como todo buen aficionado acostumbrado a pasar largas y frías noches al raso, podría contar algunas anécdotas sobre inesperados encuentros nocturnos con los más variopintos representantes de la fauna ibérica. Sólo una vez, un par de años atrás, llegué a sentirme realmente en peligro, cuando tuve la mala fortuna de tropezarme con una jauría de perros asilvestrados en un paraje remoto. Ni que decir tiene que me metí en el coche y salí pitando. Pero allí, en el Cerro de las Ánimas, ese riesgo no existía. Estaba sólo. O al menos eso creía yo.

La segunda vez ya no tuve dudas. Era el un susurro. El susurro de una voz humana.

De una voz de mujer.

Sorprendido, pero también algo inquieto, me aparté del telescopio y me pregunté cómo era posible que no me hubiese dado cuenta de la presencia de otra persona. Estaba convencido de que allí arriba no había nadie excepto yo, pues ni siquiera había visto huellas, basuras o rodaduras. El cerro estaba bastante aislado y el único acceso era por la pista forestal, que era lo suficientemente empinada como para desanimar a cualquiera que decidiese subir andando.

¿Acaso alguien estaría tratando de gastarme una broma pesada? Dispuesto a averiguarlo, saqué la linterna de luz roja del bolsillo del chaleco y, tratando de no hacer demasiado ruido con mis pasos, me aproximé al torreón. Más allá del pálido óvalo cárdeno, los árboles, las rocas, los arbustos y la vieja atalaya se tornaban en negras, difusas y amenazantes formas cuyos perfiles se fundían con la oscuridad. Y estaba casi junto al torreón cuando me di cuenta de que aquella voz melodiosa, envolvente y embriagadora me era extrañamente familiar.

De repente, el susurro cesó.

Desconcertado, me detuve en seco, sin saber qué hacer.

Para mi pasmo, la voz volvió. Pero esta vez me habló, a mi lado. Con total nitidez y claridad.

—Javier, ven...

La impresión me dejó paralizado. Sentí cómo si una descarga eléctrica me recorriera de arriba abajo, al tiempo que mis extremidades empezaban a temblar y que un sudor frío inundaba mi cuerpo. Era absurdo negarlo: estaba asustado, y no tanto por el extraño fenómeno que estaba viviendo en sí, sino porque me pareció reconocer aquella voz.

—Javier, ven... Te estoy esperando, mi amor...

Era la voz de Laura.

Creí enloquecer y caí de rodillas al suelo. La linterna se escapó de mis manos y se apagó.

El pavor me hizo gritar con todas mis fuerzas. Aquello no podía estar ocurriendo de verdad.

—Javier, ven...

Me tapé los oídos con las manos, pero fue inútil; la voz de Laura, de mi amada y llorada Laura, estaba ahora dentro de mi cabeza, repitiendo una y otra vez su angustiosa llamada:

—Javier, ven... Te estoy esperando, mi amor...

Volví a gritar, pero no sirvió de nada. Laura, mi amor, mi primer gran amor, estaba muerta, y sólo un capricho del azar había evitado que los dos nos dejáramos la vida sobre el asfalto de una vieja carretera comarcal una noche de verano, una década atrás. Perdí a Laura y creí que con ella se iba también la luz de mi existencia. La culpa, el dolor y la desesperación me llevaron al borde mismo de la autodestrucción, y sólo con mucho esfuerzo, terapia y antidepresivos empecé a salir del oscuro abismo en el que estuve sumergido durante meses. Poco a poco empecé a reconstruir mi vida; terminé la carrera como pude, encontré un trabajo en una ciudad menos cargada de dolorosa nostalgia y me obligué a rellenar mis ratos de ocio de forma que no tuviera demasiado tiempo para recordar.

Fue así como recobré mi vieja pasión juvenil por la astronomía. No tardé en hacerme miembro de una agrupación astronómica local y en involucrarme activamente en sus actividades. De este modo, manteniendo mi mente ocupada con las infinitas maravillas del universo, mi espíritu se fue sosegando. Con el paso del tiempo, el dolor por la pérdida de Laura se tornó sólo en un triste recuerdo y, un buen día, me sorprendí a mí mismo desnudando con la mirada a una joven y agraciada compañera de afición durante una de tantas reuniones en la sede de la agrupación; poco después empezamos a compartir salidas de observación y  no pasó mucho tiempo antes de que también compartiéramos el saco de dormir y los desayunos. La relación no duró mucho, pero me convenció de que mi curación era ya completa.

Pero ahora Laura había vuelto de entre los muertos para atormentarme.

Desde algún recóndito rincón del cerebro, lo poco que quedaba de mi mente racional me decía que todo aquello no podía ser más que un mal sueño, una alucinación, que los fantasmas no existían, que debía salir corriendo de allí y buscar al psiquiatra más cercano para que me recetara el atipsicótico más fuerte que conociera, aunque me quedara impotente de por vida.

"Sí", me consolé mientras la fúnebre llamada de Laura resonaba una y otra vez en mi cabeza, "debe ser eso, nunca me curé del todo de la depresión y ahora..."

Entonces ella posó su mano sobre mi hombro.

Tembloroso, abrí los ojos y levanté la cabeza para encontrarme con su hermoso rostro. A pesar de la oscuridad reinante, Laura resplandecía y parecía tan real como yo. Las estrellas refulgían por encima de su rubia cabellera como nunca antes las había visto y una perseida cruzó los cielos para perderse hacia poniente.

Me tendió su mano.

La cogí sin dudar; era tan cálida y suave como yo la recordaba.

Abandonando todo atisbo de lógica, de duda y de miedo, me levanté, la besé y caminé a su lado sin preocuparme hacia dónde íbamos, perdido en la inmensa belleza de unos ojos esmeraldas que me invitaban a sumergirme con ella en los profundos océanos del espacio y del tiempo.

Por un instante vi mi cuerpo, ya convertido en un inútil cascarón vacío, pudriéndose abandonado en el cerro, junto al coche y a mis ahora triviales instrumentos. Observé con curiosidad a la patrulla de guardias civiles que lo encontró una semana más tarde y estuve al lado del forense mientras hurgaba en su interior, diciendo no sé qué cosas sobre un aneurisma cerebral ¡Pobre ignorante! Estuve en mi funeral y acompañé indiferente a mis familiares y amigos, deshechos por la pena y el llanto.

Pero todo eso ya no tenía importancia: el Universo se abría ante mí en todo su esplendor y quería fundirme con él. Con las estrellas, los planetas, las nebulosas, las galaxias. Con la materia y la energía. Con el todo y la nada. Con la vida y la muerte.

Con ella.

Con Laura.

FIN
#6368
Bueno, pues estimulado por el ejemplo del forero narmer, voy a colgar aquí, para solaz y diviertimento de vuestras mercedes, algunas de mis viejas y queridas astrofotos sacadas tiempo ha con una cámara réflex analógica rusa, en concreto una Zenit 122B como la que muestra esta foto:



La primera es de la Luna, tomada desde Madrid en los años 90 del siglo pasado con la cámara montada en foco primario empleando el adaptador T sobre el portaocular de un lindo reflector Konus 114/500 del que en su momento fui (in)satisfecho propietario:



A fe mía que no fue fácil labor la obtención de esta y parecidas imágenes, pues una terraza no es el lugar más adecuado para estos menesteres y faltábanle a este humilde cronista la experiencia y paciencia precisas para atinar a la primera...

Juzguen agora vuestras mercedes esta otra fotografía y traten de buscar la galáxia de Andrómeda:



Fue obtenida en agosto de 1997 con la Zenit más un objetivo de 28 mm, sobre trípode y con una exposición de unos 30 segundos desde las boscosas afueras de la muy grata localidad mallorquina de Can' Picafort, en la Bahía de Alcudia, lugar éste muy frecuentado en el estío por gentes extranjeras y herejes de toda edad, género y condición, pero en especial por tudescos e ingleses, hasta tal punto que a uno se sentía extraño en su propio país y ¡pardiez! alegrábase sobremanera al tropezarse de vez en cuando con los representantes de la autoridad en forma de coche-patrulla de la Guardia Civil... :meparto:

Aquesta nueva imagen fue tomada por la Zenit en esa época en los cielos toledanos:



Aprecien vuestras mercedes el funcional a la par que bonito diseño de la antena del tejado... :jaja:

Y para terminar, pues no excederse con la paciencia ajena es virtud hidalga y de cristiano viejo, dejo a V.M. buscando al cúmulo globular M13 en esta otra fototillo tomada en el mismo lugar y época que la precedente:



Por lo que a mí respecta, me vuelvo a las trincheras de Breda, en compañía de Don Diego Alatriste, Íñigo Balboa, Copons, Mendieta y los demás camaradas del Tercio Viejo de Cartagena...  :salu2:
#6369
Hombre, además de la que se recomienda en la web de CosmoCaixa para alumnos de primaria y bachillerato es la de "Marte - Tierra. Una anatomía comparada":

http://obrasocial.lacaixa.es/apl/actividades/actividad_es.html?idMenuGen=36&idCentro=918247&idActividad=25527

hay otras cosas que tampoco tienen mala pinta, como "Aquí planeta Tierra", sobre medioambiente. También interesante está "Ciencias del mundo", sobre las distintas disciplinas científicas a través de una escenografía repleta de elementos interactivos. Y por supuesto, los planetarios.

Pero dentro del tema astronómico, además de lo de Marte antes mencionado, está el taller "De día y de noche", muy dirigido a escolares y que trata temas como: ¿Dónde están las estrellas cuando brilla el Sol? ¿Cómo se ven las cosas cuando es de día? ¿Y de noche? ¿Por qué vemos mejor las estrellas cuando estamos en el campo? ¿Por qué el día sucede a la noche y ésta sucede al día? ¿Influyen el día y la noche en la vida de los seres vivos? ¿Qué pasaría si la Tierra no girase?

Tienes todos los datos en:

http://obrasocial.lacaixa.es/apl/actividades/activitats.actividad_es.html?JSESSIONID=IX3yXLT6Cqw7bo6_mrzQAnN&idActividad=1149

Fuera del ámbito astronómico, ayer me enteré que en el CaixaForum de Madrid (que está a escasos metros del Museo del Prado y del Jardín Botánico) empezó ayer una interesantísima exposición sobre la civilización etrusca titulada "Príncipes etruscos. Entre Oriente y Occidente", que reune piezas cedidas por el Museo del Louvre, el Museo Gregoriano Etrusco de Ciudad del Vaticano, el Museo Nacional Etrusco de la Villa Giulia y los Museos Capitolinos (los dos en Roma) y sobre todo por el Museo Arqueológico Nacional de Florencia, entre otros muchos. Puede visitarse hasta enero de 2009:

http://obrasocial.lacaixa.es/apl/actividades/activitats.actividad_es.html?JSESSIONID=IX3yXLT6Cqw7bo6_mrzQAnN&idActividad=26593

Espero que te sirva.
#6370
Es sencillo: sirven de buscadores "a ojo". Son mucho más prácticos que los punteros LED que suelen venir en los telescopios baratos: si está bien centrado, enciendes el láser, mueves el telescopio hasta que el rayo "llegue" hasta el astro o región que quieres estudiar y ¡alehop! ya puedes mirar por el ocular.

Más detalles en mi web:

http://www.telescopio.3a2.com/

en el apartado "Tipos de buscadores"

Saludos
#6371
Bueno, a efectos de comparación, ahí van tres de mis primeras lunas digitales de hace unos pocos años:

1) Con mak Sky-Watcher 127/1500 y Philips Toucam Pro (febrero de 2004), a foco primario:



2) Con el mismo telescopio pero en afocal con cámara BENQ 2410 de 3mpx, sin tratar (octubre de 2004):



3) Idem cámara y telescopio pero pasada por el Photoshop (abril de 2006):



Evidentemente, comparada con las fotos del otro post, se notan los megapixeles extras y... la experiencia.  :ok:

Os dejo con un video de la Luna hecho con la cámara ACER antes mencionada. Más que nada, tiene su gracia:

[youtube=425,350]http://es.youtube.com/watch?v=kzYpD5QRcuk[/youtube]

¡¡Ánimo a todos los astrofotógrafos selenitas!!
#6372

(Recupero aquí un post enviado a la AAH en mayo de este año por si os es de utilidad. El original está en:
http://www.asociacionhubble.org/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=24188)


Buenas.

Son ya unos cuantos los foreros que han presentado en esta sección sus propuestas para acoplar un láser verde al telescopio o la montura y, claro, yo no podía ser menos.

Siguiendo la estela dejada por mi ya legendario "cutrextender" (el revolucionario extensor de focal fabricado a partir de dos tubos de cartón de sendos rollos de papel higiénico),  el simpar genio del que estoy dotado ha parido un par de sencillas ideas con las que dar una solución económica a los dos principales problemas a los que se enfrenta el astroaficionado a la hora de manejar su láser: sujetarlo al instrumento (me refiero al telescopio, claro) y mantenerlo encendido. Por supuesto, siempre puedes ir a una tienda (véase, por ejemplo, AstroEduca) y comprarse un soporte (32 euros) y un control remoto (20 euros) sin caer en la indigencia económica, pero hombre, ¡¡no es lo mismo!!

Así pues, amiguitos, permitidme que os presente el maravilloso SOPORTE MAGNÉTICO PARA PUNTERO LÁSER y el no menos sorprendente INTERRUPTOR RECICLABLE

MATERIAL NECESARIO PARA EL PROYECTO:

- Un iman para puerta con su correspondiente pletina
   

- Una junta de goma o una banda elástica

- Un mondadientes (un palillo de madera, vamos)
   

- Un bote de pegamento instantáneo tipo SuperGlue 3 o similar.
   

- Un pedazo de cordel, alambre o cadena de tapón de desagüe de unos 10 cm.


COSTE:

En función de la disponibilidad de materiales en la caja de bricolaje doméstica, entre 0 y 4 euros.

En mi caso concreto, quería poder emplazar el láser sobre mi montura acimutal TS-AZ, para así usarlo indistintamente con el telescopio o los prismáticos:

Da la casualidad de que la longitud de la base del imán es la misma que la del lateral del plato de la montura:



Así que sólo tuve que meterle pegamento a las dos superficies y esperar unos segundos:



Si alguno se pregunta por qué puse el imán hacia abajo en lugar de boca arriba, la respuesta es sencilla: porque puesto hacia arriba el láser tropieza con un saliente de la cola de milano del telescopio.

A continuación, pegué la pletina (que normalmente se pone en la parte inferior de la puerta) en el cuerpo del láser:



Después procedí a instalar el elemento más sofisticado y delicado del montaje: el interruptor reciclable. Creo que la imagen habla por sí misma.



Comprobado que el mecanismo funcionaba sin problemas, acometí el montaje del conjunto:





Finalmente, enganché con un pedazo de alambre de jardinería la pinza del láser a la barra del freno de altitud de la montura para evitar que, por accidente, el láser caiga al suelo. Para este menester también puede usarse un cordel o una cadenita de lavabo, por ejemplo.



Aunque las nubes han estado presentes sobre la Villa y Corte durante casi toda la semana, he podido probar el invento en un par de ocasiones tanto sobre objetivos terrestres nocturnos como astronómicos (una estrella) y el éxito ha sido total. El láser sólo ha necesitado un ajuste de un par de milímetros (posición que he marcado convenientemente sobre la pletina) para mostrar el objetivo en el centro del buscador y del ocular.

Fácil, ¿no?

Saludos
#6373
Muy buena la foto con el celular (o móvil, como decimos por aquí). Como se ha dicho, para lo que pueden hacer esas cámaras (otra cosa sería con teléfonos de gama alta que llevan cámaras de más de 2 mpx, pero cuestan un pastón).

En cuanto a la toma con la Zenit, también tiene mucho mérito. Yo tengo una de estas reflex rusas en mi museo tecnológico particular y también tiré alguna que otra foto a la Luna a través de un 114 mm hace bastantes años. A ver si recupero alguna de esas fotos.

De todos modos, gracias a Internet y a sitios como eBay, ahora es muy fácil conseguir cámaras digitales compactas de más de 5 mpx con sensor CCD por muy poco dinero y con ellas practicar la astrofotografía lunar afocal. Yo hace pocos meses me compré una ACER de 6 mpx por poco más de 50 euros y esto es lo que hace (con ayuda del Photoshop CS, claro :ok:):



Ahora con ampliación:



Ánimo y a seguir.
#6374
Pues eso, que los de AstroMAD 2008 han tenido a bien concederme el primer premio de relato corto astronómico  :ole:

http://www.astromad.org/

Me lo comunicaron por teléfono ayer a las 14 horas. Parece que "EL CERRO" (así se titula) les gustó. A mi mujer también le encantó, pero claro, ella no es objetiva.. :)

Bueno, pues espero que os guste el cuento (será publicado en breve en la web de AstroMAD) y ya nos veremos el sábado en el Planetario de CosmoCaixa de Alcobendas si os pasáis por allí.

Saludos


PD: A ver dónde meto este bicho... :D



Yo en realidad me presenté por el segundo premio, un refractor de 80 mm... :pared:

Espero que al montarlo no se me quede la misma cara que a este paisano...  :lol:


#6375
Ya podéis empezar a practicar:

http://www.aulafacil.com/Ruso/CursoRuso.htm

Ojo con las declinaciones, ¿eh?  :wink: