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Si usted se encuentra en un sistema donde recientemente se están formando estrellas nuevas, no existe mejor lugar para estar que en un vivero de ellas.

Todos estos elementos en bruto constituyen los elementos perfectos de construcción de estrellas y planetas. El único problema reside en que las estrellas gigantes supercalientes liberan enormes flujos de radiación, expulsando los planetas recién formados.

En un reciente estudio realizado mediante el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, los astrónomos han comenzado a realizar un mapa de estas zonas peligrosas alrededor de las estrellas supercalientes. Si fueras una estrella más fria con planetas recientemente formados, necesitarías estar como mínimo a 1,6 años luz de distancia. Dado que las estrellas se mueven alrededor de una nebulosa estelar, un sistema reciente de formación de estrellas necesita mantener esa distancia en todo momento. Si penetrase en una de estas zonas peligrosas, los nuevos planetas serían literalmente vaporizados al espacio estelar.

Estas estrellas masivas se conocen como estrellas tipo O. Viven rápido y mueren jóvenes, alcanzando su masa docenas de veces la de nuestro Sol, viviendo a lo sumo unos pocos millones de años. Pero durante su corta vida, pueden ocasionar bastante daño. Los astrónomos se valen del Spitzer para medir el número de estrellas con discos formadores de planetas. Conforme las estrellas se encuentren más próximas al tipo estrellas O, el porcentaje de ellas que las posean desciende notablemente.

Actualmente, los astrónomos creen que nuestro Sol comenzó su existencia en un entorno igual de peligroso, pero fue capaz de salir victorioso a través de las numerosas estrellas O hasta que pudo alcanzar su lugar actual mas espacioso.

Fuente: Spitzer News Release

Imagen: http://www.universetoday.com/wp-content/uploads/2007/04/2007-0425spitzer.jpg